La semana pasada un producto llamó mi atención: “Nescafé molienda”
un café instantáneo con sabor a café de
cafetera. Suena muy convincente, ¿no? y lo compré.
El argumento de venta me parece buenísimo, pero ¿a qué carajos sabe
un café de cafetera y uno instantáneo?
es algo muy subjetivo. La diferencia está en el cerebro, pues uno ve lo
que espera ver y uno saborea el sabor que espera saborear.
Distintas pruebas a ojos vendados para catar champaña han puesto a
las marcas de Estados Unidos por encima de las Francesas, pero si esas pruebas
se realizaran con los ojos descubiertos, no pasaría eso. Porque en la mente la
champaña francesa es superior, porque es francesa. Uno saborea los sabores que
espera saborear.
No trabajamos con realidades, trabajamos con percepciones.
No importa si sale un refresco de cola con un sabor realmente
mejor que el de Coca. Porque Coca-cola es Coca-cola no en el paladar, pero sí
en la mente.
Uno ve lo que espera ver y uno saborea el sabor que espera
saborear.


Excelente artículo, directo y sencillo, es un claro ejemplo de una de las reglas del marketing 'es mejor ser el primero, que ser el mejor'. Atte. Víctor Alejandro López.
ResponderEliminarAsí es, y como hecho: las primeras marcas en implantarse en la mente del consumidor, obtienen a largo plazo, el doble de la parte del mercado que la marca número 2, y el cuádruple que la marca número 3.
Eliminarel que pega primero pega dos veces...
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